Una reflexión personal sobre mi experiencia educativa con Ágora Fotografía
En estos días, reflexionando sobre mi aprendizaje, llegué a una conclusión, "cualquier camino es válido siempre y cuando haya esfuerzo y sigamos una dirección correcta". Esto no es sólo aplicable a nuestras pasiones, sino diría que a cualquier aspecto que pueda regir nuestras vidas.
A mi me picó el gusanillo de la fotografía, de niño, en un curso de fotografía de barrio, todavía en la era analógica. Aún recuerdo aquella aula de la asociación de vecinos que había cerca de mi casa. La clase era un grupo variopinto de personas mucho mayores, calculo que yo tendría en aquel entonces, entre doce y trece años aproximadamente. El curso básicamente consistía en la técnica y en el revelado, incluso positivado, de las imágenes obtenidas, propuestas como prácticas y actividades del curso.
Hasta aquí, todo bien, aprendí a manejar la cámara de fotos, incluso a procesar dichas imágenes, todo sea dicho de paso, muy rudimentario dada mi edad. Fantástico.
Pero había un pequeño problema, no había nada en ese curso que mencionara la reflexión, la investigación, ni se mencionaban los proyectos. Sólo técnica y más técnica. ¿Os suena de algo? Obviamente, yo ni me percaté de ello porque era un crío.
Posteriormente estuve muchos años alejado de la fotografía por diversas razones; económicas, estudios universitarios, etc., hasta que por fin pude hacerme con una cámara humilde y empezar nuevamente en esto de la fotografía, sólo que en esta ocasión caí en las manos de Youtube y las RRSS y desgraciadamente, ahí sólo se hablaba de técnica y más técnica, ¡¡¡otra vez!!! 
Pasado un tiempo, algo en mi interior me decía que algo no funcionaba bien. No podía ser. Pero si yo me he esforzado, ¿cómo es posible que tras unos días de planificación para hacer una foto de un paisaje, al día siguiente había en las RRSS 50 imágenes iguales a la mía? ¿Pero cómo era esto posible? No estaba siendo original, ni único. 
Vale, las fotos estaban disparadas desde distintos puntos, pero vamos a ver, son la misma  imagen. Esto no era concebible, al menos para mi comprensión.
Aquí es dónde entra en juego la formación de lo que yo  llamo "fotografía real". Estaremos de acuerdo en que no todos podemos permitirnos ir a la universidad a estudiar fotografía en Oxford, o asistir a formaciones a sitios elitistas, y tampoco podemos permitirnos cursos estratosféricos en cuanto a su precio. 
Afortunadamente, existen profesionales de la fotografía, con una extremada pasión no sólo por el arte, sino por la docencia, que imparten cursos y/o talleres -aunque yo los llamo máster porque están al mismo nivel - a un precio, que comparado con los sitios elitistas que mencionaba anteriormente,  que es totalmente asequible.
Pero, y aquí está la clave, ¿qué debe contener un curso o taller para ser óptimo en el aprendizaje de la fotografía?  Yo creo que debe tener los siguientes contenidos:
- Debe hablar sobre qué es la fotografía. Y repito, no hablamos de técnica.
- Qué son los proyectos personales, y qué tipos de trabajos podemos encontrar.
- Cuáles son los fotógrafos clásicos y modernos de los que debemos aprender, mirar y por supuesto, disfrutar.
- Que enseñe los valores de la fotografía y nos transmita que la reflexión y la investigación son muy importantes. Debemos ser entes únicos. A fin de cuentas, la fotografía es una motivación que nace en nuestro interior (motivación intrínseca) y por tanto es ahí donde debemos mirar cuando iniciemos una idea.
- Narrativa fotográfica, qué es y como ponerla en marcha. Tipos de narrativa.
- Edición (esto es orden de imágenes), impresión, exposición y maquetación de libros y fanzines. Todo este punto no es frecuente encontrarlo, pero es importante.
- Y por qué no, se nos pueden enseñar algunos "tips" de técnica fotográfica para los que no saben manejar la cámara, y por supuesto, procesado de imágenes, a fin de cuentas también ayuda a contar nuestra historia.

ÁGORA FOTOGRAFÍA COMO PUNTO DE ENCUENTRO PARA LA EDUCACIÓN

En mi afán por aprender, encontré en una Agencia llamada Ágora Fotografía, que está a cargo de un fotógrafo español que se llama Carlos  Permuy, no sólo la formación que deseaba, sino además a un amigo y mentor. Incontables horas hemos pasado hablando de fotografía.

Fotografía de Carlos Permuy - Circo de Freaks en Rumanía

Personalmente no me gusta recomendar a nadie para estas cuestiones porque el aprendizaje es muy complejo, y lo que funciona a unos puede no funcionarle a otros. Sin embargo, considero que la formación que ofrece Ágora, es muy buena, y su labor como docente no termina cuando finaliza el taller, sino que continúa, siendo una persona accesible a la que se le puede preguntar siempre que lo necesitemos, sin ningún reparo.
He de decir, que las opiniones aquí vertidas, son mías, personales, y no están patrocinadas, a fin de cuentas, yo no soy una figura relevante en nada. Esto me permite hablar bien de mi experiencia, y si diese el caso, también podría hacerlo en sentido contrario.
La web de sus cursos y formaciones nos ofrece todos los puntos anteriormente citados, y más aún. Distintos tipos de aprendizajes, talleres, viajes inmersivos, pequeñas formaciones, etc. 
En el curso de Proyecto Personal, el cual es mi favorito, suele llevar a personalidades importantes y con mucha voz dentro del Arte y la Fotografía (Paula Anta, Manu Bravo, Pedro Coll, Joan Roig y otros tantos como ellos) de los que aprenderemos como funciona verdaderamente la fotografía entendida como arte.
Una de las conclusiones más valiosas que obtendremos, y que yo atesoro con toda mi persona, es que el estudio, la investigación, el autoconocimiento y la reflexión son más poderosas que la técnica. Esto tiene un lado oscuro, te darás cuenta de que la fotografía entendida como el arte que es, no es tan fácil como podría parecer, pero, como se dice habitualmente, "quién tenga miedo a la vida que no nazca, aquí se viene a jugar".

Sobra decir que, si necesitas aprender algo de técnica, siempre podrás preguntar al profesor, el cual no dudará ni un ápice en comentar aquellos aspectos que considere oportunos para tu crecimiento personal, sin guardarse nada; así como a los compañeros. Siempre hay alguien dispuesto a ayudarte.
A todo esto, hay que añadir otra "pega" por llamarlo de alguna manera, se corre el riesgo de no escuchar lo que se dice. La razón no es otra que cuando el conocimiento ataca directamente a nuestro ego, molesta y enfada.

Que cada uno tome su propia decisión sobre qué camino elegir, yo tengo el mío y lo tengo claro.

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